La expansión de un capitalismo profundamente extractivista ha generado un deterioro social y ambiental cada vez mayor que se sustenta en un proceso de acumulación por desposesión y en un aumento constante de la explotación cortoplacista y expoliadora de los recursos naturales. En ese sentido, la devastación ambiental no puede sino ser consecuencia y contrapartida de la matriz productiva, energética y de consumo contemporánea.

La multiplicación de asambleas y espacios de resistencia socio-ambiental que hemos observado en los últimos años en nuestro país demostró la centralidad de la organización y participación popular no sólo como forma de enfrentar el poder privado concentrado sino también para encontrar nuevas formas de desarrollo económico local que logren una mayor armonía con la naturaleza.

La crisis ecológica y ambiental se relaciona de forma directa con los regímenes de poder, la distribución de riqueza, los patrones de utilización de los territorios y los modos de producción de las condiciones de vida que priorizan lógicas de mercado antes que la construcción colectiva de intereses comunitarios. Por ello, el abordaje de estas cuestiones no puede reducir lo ambiental a un problema económico, demográfico, geográfico, o tecnológico, sino que requiere de un abordaje integral y de una articulación interdisciplinaria.

En ese sentido, este grupo de trabajo se propone, desde un paradigma de justicia ambiental y con la mirada que aporta la ecología política, promover un cuestionamiento profundo de los modelos de producción, distribución y consumo, a partir de la investigación y el análisis, el apoyo a las luchas sociales, y el delineamiento de propuestas concretas que incidan en la implementación de políticas públicas más democráticas, sustentables, igualitarias y justas.